Las actuaciones formativas se diseñan ajustándose exactamente a las concretas necesidades a cubrir, en función de la complejidad de las materias a tratar y de la cualificación y número de los asistentes, buscando un programa a medida, que genere un nivel de máximo aprovechamiento. Se preparan ad hoc los materiales docentes y se hacen predominar los aspectos prácticos, con sesiones muy participativas, que son siempre valoradas muy positivamente por los asistentes.
Temas como la utilización adecuada de las modalidades de contratación, los problemas laborales derivados del outsourcing, el binomio productividad/absentismo o, en fin, las facultades empresariales en materia de movilidad, son objeto de requerimiento sistemático a efectos formativos.